
El lujo no va de la mano con el Oriente . En estas tierras, calurosas y húmedas, el viajero no podrá disfrutar de grandiosos y modernísimos hoteles.
Si decide visitar la selva no deje de tener en cuenta que se presentarán algunas incomodidades que, en todo caso, serán saldadas por la espectacularidad del paisaje.
Sin embargo, en todo el Oriente ecuatoriano existen campamentos (lodges), que permiten un acercamiento con la naturaleza y los habitantes de la selva. Algunos de ellos ofrecen condiciones adecuadas en cabañas cubiertas de paja de estilo muy tradicional.
Lo más aconsejable antes de ir al Oriente es coordinar con su agencia de viajes, para separar los espacios en los campamentos, porque muchos de ellos están ubicados en lugares a los que sólo se pueden llegar en canoa, por lo que es necesario que un guía lo espere con los remos listos y el motor encendido para empezar la aventura.
Si no quiere pasar buena parte de su aventura en el interior de una cabaña, lo mejor es que visite el Oriente del Ecuador durante la temporada "seca" (junio-setiembre).
En todo caso, tenga presente que la llamada temporada "seca", no es tan seca como podría creerse, por lo que es bastante probable que usted pueda gozar o sufrir, con alguno de los intensos aguaceros que sirven para "regar" la flora de la selva.
Otro aspecto que no debe olvidar es que la temperatura promedio anual supera los 25 grados centígrados. En los días calurosos, los termómetros llegan a marcar hasta más de 35.
Hay tanto por hacer en el Oriente , que da la impresión que las horas pasaran con excesiva premura, porque en este rincón del planeta hasta el sencillo hecho de admirar las coposas nubes, el recodo de un río o el tono encendido de una mariposa, se convierte en algo inolvidable, único y excepcional.
Caminatas y travesías por los ríos permiten conocer la flora y fauna de la selva, escuchar de cerca el improvisado "concierto" de los seres que se ocultan en el espeso verdor o quedarse estático ante los amenazantes ojos rojizos de unos caimanes que pululan entre las canoas.
Existen múltiples opciones para conocer la selva. Las ciudades de Tena (capital de la provincia del Napo), Lago Agrio (capital de la provincia de Sucumbios) y Francisco de Orellana -El Coca- (capital de la provincial de Orellana), son las principales puertas de entrada a esta región de sorprendentes aventuras.
Baeza: Situada en las cercanías del río Quijos (nombre derivado del grupo nativo que poblaba la región antes de la conquista española), constituye la primera población importante de la selva, aunque sus casas maltrechas, le dan un aire de abandono.
Salto de San Rafael: Por su caída de 145 metros , esta cascada del río Quijos, es la más alta del Ecuador . Se encuentra en el camino entre Baeza (provincia del Napo) y Lago Agrio (capital de la provincia de Nueva Loja). Desde aquí se observa la cumbre del volcán Reventador, todavía en actividad.
Reserva de Producción Faunística Cuyabeno: Es un bosque inundado de 665.000 hectáreas , que se caracteriza por su increíble diversidad biológica. En sus lagos, habitan los delfines rosados, el manatí del Amazonas y cuatro especies de caimanes, además de una importante variedad de aves (tangarás y cotíngidos, principalmente).
Panacocha: Es una pequeña área protegida de 56.000 hectáreas , que se encuentra entre los ríos Napo y Aguarico. Ideal para excursiones a pie en las que no es raro ni difícil observar aves, mariposas e -incluso- terroríficas huellas fresca del jaguar, el felino de mayor tamaño de la selva.
Reserva Biológica Limoncocha: Su creación tuvo como objetivo detener los daños ecológicos ocasionados por la exploración petrolera. El lago Limón (limoncocha), que se encuentra en El Coca, es un refugio de aves.
Isla de los Monos: Como lo indica su nombre en este lugar existe una importante cantidad de "monos aulladores", cuyos gritos pueden ser escuchados desde más de un kilómetro de distancia. Durante la visita a la isla, el visitante tendrá un encuentro cercano con estos animales de pelambre rojizo.
Estación Biológica Hatun Sacha: Está dedicada a la conservación e investigación de las especies de la selva. Los visitantes pueden enterarse del fecundo trabajo que se realiza en este centro, ubicado muy cerca del pueblo de Misahuallí (provincia del Napo).
Centro de Rescate de Animales "Amazoonico": Jóvenes voluntarios de todas partes del mundo, llegan a esta lugar para trabajar en la "readaptación" de las especies que por diversos motivos fueron extraídas de su hábitat. El objetivo del centro es que los animales vuelvan a ser libres.
Aves: Loros y Guacamayos de electrizantes colores, el tucán y la tangara verde y oro, son sólo algunas de las 550 especias de aves que se han registrado en el Oriente . Por este motivo, los ornitólogos de todo el mundo, han convertido a la selva ecuatoriana en algo así como una especie de laboratorio al aire libre, en el que pueden realizar sus investigaciones y comprobar sus teorías.
Mamíferos: El jaguar reina en esta selva, por ser un cazador consumado de pasos sigilosos y saltos espectaculares. Además del jaguar, en el Oriente existen otros mamíferos como el tapir -sin duda el más grande de la región- que llega a pesar más de 250 kilos. Tiene patas cortas, el cuello grueso y su cuerpo -en forma de barril- está cubierto de una piel muy gruesa.
La grandiosidad de la selva, es compartida por otros mamíferos como el armadillo, los pumas e, incluso, hasta el oso de anteojos, única especie de osos en Latinoamérica.